Plagiocefalia

El porteo ergonómico previene la plagiocefalia

El porteo ergonómico previene la plagiocefalia

Practicar el porteo ergonómico puede ayudar a prevenir y tratar la plagiocefalia en los bebés ya que reduce toda presión del cráneo del bebé y favorece las rotaciones de su columna vertebral.

La plagiocefalia postural se produce cuando los bebés pasan mucho tiempo apoyados en superficies duras como cochecitos, hamacas… dispositivos donde la movilidad de su cuello se ve limitada y por tanto tienden a apoyar siempre la misma zona de la cabeza. Esta presión continuada es lo que produce la deformación de la cabeza plana o plagiocefalia.

La mejor forma de prevenir la plagiocefalia es evitar al máximo posible cualquier presión en la cabeza del bebé, sobre todo durante los primeros meses de vida, cuando el cráneo del bebé es más maleable porque sus huesos y suturas no están bien fusionados. Y una manera muy sencilla es coger al bebé en brazos o practicar el porteo ergonómico como modo de transporte.

¿Cuáles son los beneficios del porteo ergonómico?

El porteo ergonómico tiene múltiples beneficios tanto para el bebé como para los papás. Primero, nos puede ayudar a detectar síntomas más sutiles de plagiocefalia, como, por ejemplo, descubrir que el bebé tiene predisposición a mirar siempre hacia el mismo lado.

El porteo ayuda a una evolución positiva en casos de tortícolis congénitas y plagiocefalias posicionales, ya que permite a los padres modificar la postura del bebé de manera más fácil y con mayor frecuencia, alternando la posición de la cabecita y permitiendo que la gire hacia el lado contrario al que suele hacerlo, es decir, obligándole a cambiar la posición natural de su cuello.

Portear al bebé en posición vertical y pegado al cuerpo de su mamá o papá asegura una correcta sujeción de la columna vertebral a la vez que la cabeza no sufre ningún tipo de presión, como sí ocurre en los cochecitos.

Para que el porteo sea ergonómico, la posición del bebé debe ser de “ranita” y mirando hacia el pecho de sus papás. Cuando notemos que el bebé se impulsa para separarse del cuerpo porque quiere mirar hacia fuera y recibir estímulos, podemos colocarlo en la cadera, para que tenga la elección de mirar hacia delante pero también de refugiarse o incluso apoyar la cabecita para dormirse.

No todos los portabebés son adecuados

Hay varios tipos de portabebés que pueden resultar útiles para el porteo, como el fular elástico, que es una tela de anchura de 70-80 cm y una longitud de aproximadamente 4 metros en la que podemos hacer variedad de nudos. Es el portabebé más versátil porque garantiza que las piernas y la espalda del bebé están bien colocadas. Es el más versátil, pero es más complicado de utilizar.

La bandolera de anillas es el portabebés menos ergonómico para los papás porque apoya más en un hombro que en el otro. Para el bebé sí es ergonómico y le permite más libertad de giro.

Las mochilas evolutivas son muy cómodas y no tienen complejidad de nudos, pero tenemos que comprobar si son realmente ergonómicas, es decir, si permiten la correcta apertura de caderas del bebé y la correcta colocación de su espalda. El panel donde se sienta el bebé debe de ser de la anchura adecuada, según el tamaño del bebé, para que llegue hasta las rodillas y le permita mantenerlas en forma de “M”, ligeramente más elevadas que la cadera.

Cada portabebé está pensado para una etapa diferente del bebé y hay que elegirlos en función de sus características, del desarrollo del bebé e incluso de los hábitos o usos del día a día.

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