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La importancia del sueño en bebés y niños

No es nada nuevo que el sueño es fundamental para la salud de cualquier persona, pero todavía tiene más importancia para los bebés y niños. El sueño permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para su desarrollo físico y emocional. También les ayuda a tener una mejor actitud o comportamiento, y a estar de mejor humor y menos irritables. Además, les ayuda a mejorar su capacidad de aprendizaje, lenguaje y memoria.

Es por eso por lo que es tan importante que los padres vigilemos el sueño de nuestros hijos desde su nacimiento, pues dormir bien y las horas necesarias les beneficia en su crecimiento e inteligencia emocional en el futuro.

Desde pequeños, tenemos que ayudarlos a desarrollar buenos hábitos para dormir, inculcándoles una rutina que les permita tener una buena higiene del sueño. Solo de esta manera les aseguraremos un desarrollo físico, cognitivo y emocional saludable.

Si todavía tienes dudas sobre la importancia del sueño en bebés y niños, estos son solo algunos de los aspectos en los que el sueño les influye:

  1. El crecimiento físico. La hormona del crecimiento se segrega en mayor cantidad 1 hora después de iniciarse el sueño. Los niños que se despiertan mucho por la noche están en desventaja con respecto a los que duermen seguido durante más tiempo.
  2. El desarrollo emocional. El sueño es imprescindible para un adecuado desarrollo emocional, cognitivo y social. Durante el sueño se segregan proteínas y hormonas que ayudan a madurar el sistema nervioso y a favorecer el desarrollo neuronal.
  3. El comportamiento. Los niños que duermen bien se desenvuelven mejor y son menos propensos a problemas de conducta. Las rabietas, la falta de atención, la irritabilidad, la hiperactividad… pueden ser síntomas de un mal descanso.
  4. El aprendizaje y la memoria. El cerebro consolida la memoria a largo plazo durante la noche. Cuando descansan bien, los bebés tienen una mejor predisposición para el aprendizaje, aumenta su facilidad para hablar y la capacidad para asimilar el lenguaje.
  5. El rendimiento escolar. Los despertares frecuentes durante la noche suponen una disminución del rendimiento de los niños al día siguiente: sobre todo en actividades que exigen concentración y destreza.
  6. El sistema inmunitario y el metabolismo. El sueño refuerza la respuesta inmune innata, la primera línea ante las infecciones. Además, dormir bien previene desórdenes metabólicos como la obesidad infantil, y reduce el riesgo de desarrollar adicciones en la adolescencia.