Bebé

¿Es bueno dormir al bebé en brazos?

Hay quien te dirá que dormir al bebé en brazos es una mala práctica, ya que se piensa –erróneamente– que puedes malcriarlo y que no ayuda a que se duerma solo en su cuna, pues siempre necesitará que lo abraces para poder dormir.

Sin embargo, si tu bebé te demanda para dormir, no debes preocuparte. Es normal que los bebés, sobre todo en los primeros meses de vida, duerman mejor y durante más tiempo si lo hacen a tu lado.

Hay que tener en cuenta que los bebés requieren interés y cuidado, y dependen totalmente de sus padres para sobrevivir. La forma en que ellos se sienten más seguros es a través del contacto físico. Por eso muchos de ellos, cuando se sienten solos por la noche lloran exigiendo la atención de sus padres. Lloran porque necesitan percibir el calor de tu pecho y de tus brazos, tu voz e incluso tu olor. Dormir al bebé en brazos es un gesto natural para los padres y necesario para los bebés.

Los brazos fortalecen su seguridad

No hay riesgo alguno de crear malos hábitos en tu pequeño si este solo se consigue dormir en brazos, y más cuando se encuentra en los primeros seis meses de vida. Todo lo contrario, resulta beneficioso pues le ayudará a fortalecer su seguridad interior.

De hecho, el cuerpo del bebé está creado para ser dormido en brazos. La espalda del recién nacido sigue estando curvada como lo estaba cuando se encontraba en el interior del útero de su madre. Y no es bueno enderezarla de golpe. Por eso los brazos son la mejor opción para dormir al bebé.

Igualmente, cuando están dentro del útero, los bebés sienten a su madre a cada momento a través de los latidos de su corazón, de escuchar su voz, sentir su respiración, etc. Por eso, necesitan los brazos de su madre para sentir de nuevo esa sensación que experimentaban antes de nacer, una sensación de completa seguridad y tranquilidad.

Es un proceso natural que no dura siempre

No te preocupes, no te necesitarán siempre. A medida que crecen, se desarrollan emocionalmente y mejoran su autonomía, los bebés van mostrando mayor desapego respecto a sus padres.

Sus ciclos de sueño y vigilia se regularizarán y cada vez necesitarán menos de tus arrullos o abrazos para dormir. Se trata de un proceso natural que no puede acelerarse, aunque es cierto que cada bebé tiene un ritmo de maduración diferente y puede que lo que a unos les cueste algunos meses sean años para otros.

Para acompañarlo en este proceso, te recomendamos que te armes de paciencia y amor. Lo que es seguro es que llegará el día en que no necesiten tus brazos para poder dormir.

No obstante, si notas a pesar de tus cuidados y mimos tu bebé no duerme bien, puede que esté experimentando algún trastorno del sueño. Si es así, te recomendamos que acudas al pediatra para que le realice una mejor valoración.

Fuente: Mejor con salud